Tengo miedo
9 Marzo, 2010 escrito por admin
Hace días que no consigo conciliar el sueño. Para el nacimiento de mi hija decidí hacerle yo mismo un regalo, con mis propias manos. No soy un manitas, pero conseguí hacer un osito de peluche que al apretarle la barriguita sonaba una nana muy popular cantada por una artista muy conocida. Evidentemente la música la bajé de Internet y fue facilitada por una persona entre las muchas que día a día nos hacen la vida más agradable difundiendo la cultura universal.
Desde que escuché la noticia que la Sgae va a cobrar un canon a las peluquerías por poner música a sus clientes, estoy que no vivo en mí. La pequeña ya tiene casi nueve meses y he calculado que viene a abrazar a su juguete unas tres o cuatro veces al día, es decir, ha sonado la canción en más de mil ocasiones por lo que la factura que me puede cobrar la Sgae será desorbitada. Además eso no es todo. No sólo no tengo el original para demostrar que he hecho una copia del mismo, sino que he ido más allá. Sí, he compartido la nana.
Al principio surgió por casualidad. Una vecina del pueblo se acercó con su pequeña a saludar y cuando su hija escuchó la melodía, comenzó a sonreír y al rato quedó dormida. Es una niña que tenía dificultades para conciliar el sueño y mi juguete artesanal había resuelto en un momento dicho problema. Desde entonces le dejo el osito un ratito todas las noches para que su niña pueda dormir plácidamente.
La voz se propagó por todo el pueblo y he llegado a congregar en casa a más de 20 bebés a la hora de la siesta y el osito no falla, en unos minutos todos caen en los brazos de Morfeo. No sé que tiene pero su éxito es indudable y claro la noticia va de boca en boca y mucho me temo que la Sgae y sus informantes estarán al caer. Sobre todo cuando se enteren que, como ya empezaba a ser un incordio el tener a tanta criatura desdentada por casa, he hecho nuevos ositos con la música en cuestión. Los he regalado por el pueblo como si fueran pequeñas cápsulas de felicidad al estilo de ‘Un mundo Feliz’, pero en vez de sentirme lleno de alegría, tengo miedo. Mucho miedo.
Cada noche me despierto azorado, tengo pesadillas en las que la Sgae llega a mi casa y destroza mi puerta para llevarme preso. Lo peor de todo es la imagen en la que requisan el osito de mi pequeña. Oírla llorar me desgarra por dentro. Según llego a la calle, oigo llorar a todas las pequeñas y deliciosas criaturas que viven en el pueblo, ya que los hombres de la Sgae van casa por casa requisando cada uno de los ositos cantarines. Un horror. Necesito ayuda ya, tengo sueño y no creo que pueda mantener esta situación por más tiempo. Estoy pensando hasta comprar los derechos de la canción e hipotecar mi casa, la de mis padres y demás familia. Sólo quiero que todos lo bebés puedan dormir tranquilos y crecer felices en la cultura de compartir.
- Sin Comentarios
- Categoría: Desvaríos
